Nuevo en la ciudad

Perros, gatos, pájaros, pequeños roedores, peces…¡hay tantos animales que podrían ser nuestras mascotas! Amigos únicos, insustituibles y, sobre todo, inseparables. Quien ha conocido el amor de una mascota ha tenido la oportunidad de mirar a los ojos la bondad del corazón de un animal y ese es uno de los regalos más extraordinarios de esta vida. A mí no me gusta especialmente la palabra mascota, pues parece definir una relación en la que nosotros somos dueños, superiores a ellos, cuando realmente la relación con mi gata, por ejemplo, la comprendo desde un punto de vista de igualdad y profundo amor. Mi gata es mi amiga, es parte de mi familia, es una más y sus necesidades son tan importantes como las nuestras, por eso quizás nunca pienso en ella como una mascota, si no como un ser que forma parte de mi de una forma mucho más intensa. ¿Por qué te cuento todo esto? Porque Nuevo en la ciudad nos cuenta la historia de un perro que busca una familia, que está inmerso en un viaje cuyo fin es encontrar su hogar y ese hogar no tiene porqué ser un lugar físico, sino donde esté aquella persona que le abra su corazón y quiera compartir su amor con él.

Esta es una historia de amor, un cuento para comprender a través de las bellísimas ilustraciones de Marta Altés, y sus palabras, la importancia de pertenecer a un hogar, y que esa necesidad no solo la sentimos nsotros, sino también los animales. Es un cuento con el que poner voz al corazón de las mascotas, visibilizar sus sentimientos e inculcar valores sobre cómo debemos cuidarlas, protegerlas y no tolerar nunca el abandono animal. Nunca es demasiado pronto para tratar este tema con nuestros pequeños y son nuestras accciones, el ejemplo que les damos, su mayor referencia de aprendizaje.

Durante la infancia, cuidar de un animal tiene muchísimos beneficios que les repercutirán de forma muy positiva en la edad adulta. La lista de pros podría ser casi interminable: tener una mascota desarrolla su responsabilidad, el respeto por los animales, la empatía y la compasión. Ya que los animales se comunican con nosotros de forma distinta, pero igualmente eficaz para hacernos saber qué quieren o necesitan, practicar este tipo de comunicación favorece el desarrollo emocional de los niños y su interacción con los animales les ayuda a reducir el estrés y la ansiedad. Cuidar de una mascota también modela una mayor autoestima en los niños y niñas, pues siempre están con ellos y les ofrecen amor incondicional, lo que además les lleva a sentir una mayor sensación de seguridad con su entorno. Incluso esta relación con los animales les ayuda a mantener mejores relaciones con otros niños y a reducir su hiperacrividad.

¡Déjate enamorar por este perro enorme que no quiere más que abrazos, juegos y carreras!

Esta es la historia de un perrito lleno de ilusión que llega a una ciudad desconocida. ¡Está ansioso por encontrar su hogar en ella! Pero en esa gran ciudad todo el mundo parece muy ocupado y nadie se detiene a ayudarlo…¿Logrará encontrar una casa para él?

Blackie Books
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