Libro solidario de seguridad vial: Una palabra mágica y La primera estrella de la noche

Nos desplazamos, viajamos, montamos en coche, subimos al autobús, sacamos un billete para el tren, estamos en movimiento. Los transportes nos ayudan a estar más cerca de lugares y personas, nos facilitan vivir experiencias lejos de casa, y forman parte de nuestra vida cotidiana. Desde la más temprana infancia disfrutamos jugando con coches, trenes, tractores…los vehículos nos llaman la atención desde pequeños y una de las primeras cosas que solemos aprender es a emitir sus sonidos. Conforme vamos creciendo nos pica el gusanillo al pensar en qué se sentirá al conducir, soñamos con ser mayores para poder hacer todo aquello que hacen nuestros padres, hasta que pensamos “cuando sea mayor lo primero que quiero hacer es sacarme el carné de conducir”, que luego se cumpla o no es algo que no podemos saber, pero lo que sí tenemos seguro es que es un deseo que comparten montones de niños y niñas. Como padres y madres, y/o educadores, está en nuestros manos que esa fascinación, ese gusto por los vehículos y los transportes que nos facilitan la vida, no se convierta en un foco de peligro potencial y esto es algo que debemos conseguir a través de la Educación Vial y la concienciación.

Empatizar con los niños no siempre es sencillo, como adultos a veces no somos capaces de ver el mundo a través de sus ojos y nos resulta más fácil decir: “No puedes hacer eso”, “¿por qué?, “porque no”. Sin embargo, ese tipo de respuestas no explican, no enseñan, en definitiva, no educan. En la dificíl tarea de educar en Seguridad Vial nos encontramos con diferentes fórmulas, que resultan tener bastante éxito, por ejemplo: distintos Cuerpos de Seguridad del Estado acuden a colegios e institutos para hablar directamente con los/as lumnos/as, también se hacen salidas de los centros acompañados por este personal cualificado para mostrar cómo debemos circular correctamente como peatones, e incluso se reciben en los centros a personas que se han visto lesionadas de por vida tras un accidente de tráfico, todo ello con el fin de crear y promover una concienciación ciudadana desde edades muy tempranas.

Desde casa podemos completar la Educación Vial poniendo en práctica todas esas correctas acciones que debemos llevar a cabo, tanto como peatones, como cuando vamos montados en el coche. Nuestro ejemplo es la mejor enseñanza para nuestros hijos e hijas. Pero en esta tarea también nos ayuda maravillosamente la literatura. La Fundación Línea directa ha publicado un Libro Solidario, en colaboración con la Casa del Libro, en el que nos presenta dos cuentos cortos, que han sido ilustrados de una forma preciosa por la ilustradora Marta Chicote. Estos cuentos son Una palabra mágica de Andrés Guerrero y La primera estrella de la noche de Roberto Santiago, ambos son autores ampliamente reconocidos en el mundo de la literatura juvenil y han participado en esta iniciativa de forma altruista.

Los dos cuentos tiene un objetivo común y es visibilizar las lesiones que los accidentes de tráfico producen sobre los niños, pues ellos no están exentos de peligro, y no solo los adultos se ven afectados por estos sucesos. Estas lesiones son tanto de carácter físico cómo psicológico y es necesario mostrar que estos daños también existen entre la población infanil/juvenil. Y del mismo modo que hacerlo visible es importante, también lo es la forma en la que se hace. La lectura es una herramienta con posibilidades infinitas. Cuando leemos somos capaces de ponernos en la piel de otros personajes, vivir sus experiencias y sentir sus emociones. Los dos cuentos que se recogen en este pequeño libro tienen la virtud de hacernos sentir empatía por sus protagonistas, entender sus miedos y reflexionar con sus dudas e inseguridades.

Es una lectura que podemos hacer desde el ámbito familiar, pero también desde el colegio, o en talleres de lectura en bibliotecas o librerías. Son cuentos cortos, cuya lectura se puede hacer de forma rápida y ligera, con una gran capacidad de comprensión y síntesis, y que sería conveniente de completar con una charla posterior a la lectura. Plantear una tanda de preguntas y algún tema concreto para crear en tertulia con los/las participantes.

Puedes hacerte con este libro de forma física en la tienda de la Casa del Libro en Madrid (Gran Vía, 29) o a través de su web. Los beneficios irán directamente a la Fundación del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, que es un referente internacional en el ámbito de la recuperación de la lesión medular.

El libro, impulsado por la Fundanción Línea Directa, reúne dos cuentos escritos por best-sellers de la literatura juvenil que, de manera altruista, colaboran en la lucha contra los accidentes de tráfico. Dirigidos a la concienciación en seguridad vial y la sensibilización con las víctimas, es una lectura recomendada para que los más pequeños conozcan a través de la literatura las consecuencias de los accidentes en carretera. La recaudación íntegra se destinará a la Fundación del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo.

Fundación Línea Directa, Casa del Libro.
8€

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