La prensa viene haciendo público en las últimas semanas que, en el Ayuntamiento de Burriana (Castellón, Valencia), el partido político de ultraderecha VOX ha vetado libros y películas en la Biblioteca Pública Municipal. Hablamos de películas como Barbie o 20.000 especies de abejas, y de libros como La niña que tenía dos papás o Familiario.
El concejal de cultura y diputado autonómico, Jesús Albiol, perteneciente a Vox, afirmó que la película 20.000 especies de abejas, ganadora de tres premios Goya, es irrelevante y que no perderá el tiempo en verla. Albiol ha sido impulsor de la propuesta parlamentaria para separar los libros de temática LGTBI de las secciones infantiles en las bibliotecas. Vox asegura que la retirada de los libros de temática LGTBI+ da cumplimiento al artículo 20 de la Ley 4/2011, de 23 de marzo, de Bibliotecas de la Comunitat Valenciana (que compete a Burriana por tener más de 25.000 habitantes). Según Vox, la normativa contempla que los libros con contenidos en materia de diversidad sexual, de género o de desarrollo sexual deben permanecer en una sección específica y no en espacios al alcance de menores de edad. El concejal insiste en que lo hecho en Burriana debe marcar el camino pues estos libros son inapropiados.
El texto presentado por Vox está redactado a imagen del Estado de Florida o Hungría, reclama que estos contenidos estén alejados de las secciones infantiles en las bibliotecas públicas. Ante la propuesta, el Parlamento Valenciano ha abordado la idoneidad de que los libros de educación sexual y con enfoque LGTBI sean accesibles para menores en las bibliotecas públicas y el PP ha pactado con VOX crear una sección específica para los libros LGTBI, haciendo especial hincapié en que «de esta forma están protegiendo la inocencia de los niños». Por otro lado, Compromís y PSPV han reclamado que se deje al personal de bibliotecas colocar el material como consideren, pues tienen criterio propio.
Pero, ¿cuáles son esos libros escandalosos de los que deben proteger a las niñas y niños?
Los contenidos que Albiol califica como escandalosos no son más que aquellos que tratan cuestiones acerca de la identidad de genero y los diferentes modelos de familia.
- La niña que tenia dos papás de Amel Elliott. Un libro dirigido a un público a partir de cinco años que busca normalizar los diferentes tipos de familias. Publicado por la editorial Edelvives.
«Berta está emocionada: una niña nueva acaba de llegar a clase ¡y además tiene dos papás! ¡Qué divertido! Está deseando ir a su casa. ¿Será muy diferente? «
- Ahora me llamo Luisa de Jessica Walton es un cuento sobre la identidad de género y la amistad, que busca educar en la normalización de las personas trans. Publicado por la editorial Algar.

«Martín y el oso Luis juegan juntos todos los días. Montan en bicicleta por el patio, cultivan verduras en el jardín… Pero hoy Luis está triste y Martín está a punto de descubrir por qué.»
- La misma temática aborda Soy Jazz, escrito por Jessica Herthel y Jazz Jennings. Narra la historia de Jazz, que siempre supo que era diferente a otras niñas y niños de su edad, pues era consciente del fuerte sentimiento de sentirse niña, y luchó para que su entorno la aceptara y reconociera. Publicado por ediciones Bellaterra.

«La historia de Jazz es una experiencia real. En este cuento, ella narra de manera muy accesible sus vivencias, y se dirige especialmente a quienes les gustan los cuentos, a las familias y al profesorado.»
- Familiario de la autora Mariana Pérez-Duarte es otro de esos «peligrosos» títulos que quiere apartar Vox. Un libro donde la familia es la protagonista y se homenajean desde aquellas formadas por padres divorciados hasta aquellas integradas por dos adultos del mismo sexo. Publicado por B de Blok.

«Todas las familias se parecen…pero cada una lo es a su manera. Y en este libro están todas…o casi.»
- Kike y las barbies de la autora Pija Lindenbaum aborda la discriminación y los estereotipos de género. Un libro sobre la libertad, la diversidad y la importancia de ser uno mismo. Un libro sobre a qué ”debería jugar” un niño o una niña, y cómo todas y todos ganan si nos permitimos abrir nuestras mentes. Publicado por la editorial Gatosueco.

«Raúl, Óscar y los otros chicos del cole siempre quieren que Kike juegue al fútbol con ellos. Es un crack! Pero un día, Kike trae su muñeca al cole. Cuando los chicos quieren que pegue trallazos al balón, él prefiere jugar dentro. Allí están las chicas, Rita, Mar e Inés, con sus muñecas.»
- Niñas y niños: Cada una, cada uno, diferente de Aingeru Mayor y Susana Monteagudo, que nos habla de la diversidad de niñas y niños de todo el mundo. Publicado por Litera.

«En el mundo hay muchas niñas y muchos niños. Miles de millones. Y no hay dos que sean iguales. Cada una, cada uno, es niña o niño a su manera. Hay quien lleva el pelo largo y quien lo lleva corto. Quien lleva pendientes y quien no. Muchas niñas se disfrazan.»
El colectivo LGTBI ve delito de odio en la censura de Vox en Burriana y ha pedido la destitución de Jesús Albiol como edil de Cultura por su discurso tránsfobo. Lo cierto es que rechazar una película porque los personajes que la protagonizan son personas del colectivo LGTBI es un discurso de odio muy peligroso, sobre todo si lo pronuncia un cargo con una responsabilidad pública, pues este discurso se traslada después a otros ámbitos y genera una LGTBIfobia innecesaria. A través de estas políticas injustificadas e innecesarias en las que se pone veto y se hace propaganda de censura, Vox demuestra un talante basado en cercenar, coartar y limitar la libertad y el bienestar social tratando de imponer un pensamiento único basado en el miedo y el odio.
Los libros, especialmente la literatura infantil, son una herramienta extraordinaria para inculcar y promover una educación basada en la igualdad y el respeto. Los libros nos muestran realidades diferentes a la nuestra, nos abren los ojos ante otras experiencias, nos hacen empatizar y ponernos en la piel de los otros, y solo a través de una educación igualitaria desde la más temprana edad lograremos erradicar discursos de odio en los que impera la intolerancia más absoluta. Calificar un cuento ilustrado de literatura infantil como contenido escandaloso e incluso pornográfico es una postura inadmisible.
